¿Es usted el responsable de equipar un centro educativo para las clases de educación física? Parece sencillo hasta que uno enumera lo distintas que son las necesidades de un niño de cinco años y las de un alumno de dieciséis. Además, hay que conciliar el presupuesto disponible con las exigencias que impone un material que utilizará un curso entero, semana tras semana.
Los criterios que de verdad cuentan al comprar material deportivo escolar
Cuando alguien compra material de entrenamiento para sí mismo, decide en función de la intensidad que busca y de los grupos musculares que le interesan. Comprar para un colegio es otra cosa.
En primer lugar, el desarrollo físico del niño debe ser polivalente, de modo que el material no puede limitarse a los accesorios propios de una sola disciplina. Un inventario escolar tiene que cubrir carrera, salto, lanzamiento, gimnasia, equilibrio y juego colectivo.
En segundo lugar, los niños tienen ideas realmente imaginativas sobre para qué sirve cada aparato, y algunas son disparatadas. La seguridad manda, por tanto, en todas las decisiones. Por la misma razón, el material escolar debe resistir el desgaste mucho mejor que el que usa una sola persona: pasa por decenas de manos al día, a menudo sin demasiado cuidado.
Material deportivo de exterior
La educación física se asocia instintivamente al pabellón, pero en la práctica buena parte de las sesiones ocurre al aire libre. El atletismo es el ejemplo evidente, y con frecuencia queda injustamente relegado frente al fútbol, el voleibol o el baloncesto.
Al especificar material de atletismo conviene empezar por la carrera. Los tacos de salida son lo más básico y lo que más se olvida. Siguen las vallas, de acero o de aluminio, preferiblemente de altura regulable para que un solo juego sirva a varios cursos. Los testigos de relevos cuestan poco y se usan desde el primer día.
Correr no lo es todo. Un centro que quiera ampliar su programación debería mirar los soportes y el listón de salto de altura, y el material de jabalina, peso o martillo, siempre ajustado a la edad de los alumnos y a las reglas de seguridad que exige el lanzamiento, incluida una zona reservada y despejada para ello.
La misma lógica se aplica a las instalaciones fijas del patio. El fitness exterior para niños y los parques infantiles amplían el espacio útil y mantienen activos a los alumnos durante el recreo, no solo en clase.
Material para trabajar dentro del pabellón
Las clases al aire libre dependen del tiempo; el pabellón se utiliza prácticamente todo el curso y, en algunos centros, también en vacaciones dentro de las actividades extraescolares. Conviene equiparlo bien.
¿Cuál es el aparato más característico de un pabellón escolar? Las espalderas. Se infravaloran de forma sistemática y, sin embargo, permiten un número enorme de ejercicios: trepa, suspensión, sujeción de los pies en los abdominales o apoyo cuando el alumno intenta mantener el pino. Al elegirlas hay que mirar la durabilidad: la práctica demuestra que ahorrar en espalderas termina con travesaños dañados en poco tiempo.
El pabellón no se limita a las espalderas. Las colchonetas y el material de gimnasia pesan lo mismo. Las colchonetas protegen en cualquier ejercicio con riesgo de caída, pero también sirven para trabajar la amortización, como en las volteretas hacia delante y hacia atrás, y el equilibrio: incluso una sentadilla sobre colchoneta se ejecuta de forma distinta que sobre suelo duro.
La selección de aparatos de gimnasia es sencilla: plintos, potros y trampolines de batida. Aquí conviene fijarse en la regulación de altura, para adaptar el aparato a alumnos de tallas y niveles muy distintos, y en la estabilidad, cuyo descuido provoca justo el tipo de incidente que hay que evitar en clase.
Algunos centros invierten además en mesas de ping-pong, excelentes para la velocidad de reacción sin dejar de trabajar la condición física general. Un mueble con accesorios de fitness completa la sala para circuitos y calentamientos.
Material para los deportes de equipo
El fútbol, el balonmano, el baloncesto, el voleibol y el floorball ocupan buena parte del horario. Merecen una línea propia en el presupuesto porque, salvo el floorball y el balonmano, se juegan dentro y fuera, lo que suele significar dos juegos de material y no uno.
Más allá de los balones, que deben aguantar un uso muy intenso, la lista incluye una red de voleibol tensable, porterías, sticks de floorball y canastas. Comprar el balón más barato es un ahorro falso en un colegio: el ciclo de reposición se acorta hasta costar más que la diferencia inicial.
Material adaptado a la edad de los alumnos
Equipar un centro obliga a tener en cuenta la edad del alumnado y, por tanto, las diferencias de talla y de peso. A veces eso significa comprar varias medidas: los balones y las jabalinas de cada grupo de edad tienen longitudes y pesos distintos. En otros casos basta con la regulación, como ocurre con los soportes de salto de altura, las vallas o los caballetes.
Con los alumnos más pequeños, las colchonetas de caída merecen una atención especial: como se ha dicho, cumplen una función de protección en buena parte de los ejercicios de una clase de primaria.
Preguntas frecuentes
¿Qué debería comprar primero un centro con presupuesto ajustado?
Lo que se usa en todas las sesiones sea cual sea la disciplina: colchonetas, espalderas y un juego sólido de balones. El material específico de lanzamiento y salto puede llegar en una segunda fase.
¿Cómo hago que un mismo material sirva a varios cursos?
Priorice los elementos regulables. Vallas, soportes de salto de altura, plintos y caballetes de altura ajustable cubren un abanico amplio de edades con una sola compra.
¿El material escolar debe cumplir requisitos de seguridad específicos?
Sí. El material deportivo y de juego instalado en un centro educativo está sujeto a los requisitos de seguridad y de inspección vigentes en el país donde se encuentra el centro. Pida al proveedor las declaraciones y los documentos de inspección aplicables a su instalación antes de comprar.
¿Pueden ayudarme a planificar toda la instalación?
Sí. Envíenos las dimensiones del pabellón y de la zona exterior, los grupos de edad y el presupuesto, y preparamos con usted la lista de material.
Planifique su proyecto escolar
Equipar un colegio es un equilibrio entre durabilidad, seguridad, polivalencia y presupuesto, y ese equilibrio se resuelve mejor con un proveedor acostumbrado al uso intensivo del material institucional. Solicite su presupuesto indicando grupos de edad, superficie disponible y presupuesto, y le responderemos con una propuesta valorada.



