Nadie entra en un gimnasio, en el spa de un hotel o en un centro de rehabilitación pidiendo que le hagan feliz. Entra queriendo sentirse bien. La distancia entre esas dos ideas no es un matiz de vocabulario: condiciona qué equipamiento se especifica, cómo se distribuye la sala y qué programa consigue que el socio renueve año tras año. Veamos qué significa realmente el bienestar, por qué la felicidad es solo una parte de él y qué implica todo esto para quien invierte en una instalación profesional.
Qué es el bienestar
Bill Hettler, cofundador del National Wellness Institute, definió el bienestar mediante un modelo holístico de seis dimensiones: emocional, social, física, intelectual, profesional y espiritual. El Instituto lo describe como un proceso consciente, autónomo y evolutivo dirigido a alcanzar el pleno potencial. Es positivo, afirmativo y contribuye a una vida larga y saludable.
Trabajar las seis dimensiones, y no solo una, es lo que ayuda a las personas a sentirse bien. Esta filosofía implica que el bienestar personal es consecuencia de las decisiones de estilo de vida, pero también del entorno y del contexto social que rodean al individuo. Ese último punto es el que tiene consecuencias comerciales: el entorno que usted construye forma parte de la ecuación.
La American Psychological Association va en la misma dirección y define el bienestar como un estado de felicidad y satisfacción, con niveles bajos de malestar, buena salud física y mental y buenas perspectivas, o una buena calidad de vida. Las dos definiciones describen un estado duradero, no la emoción pasajera que se siente en un momento concreto.
Qué es la felicidad y qué no es
La American Psychological Association define la felicidad como una emoción de alegría, satisfacción y bienestar. El diccionario Merriam-Webster la describe como una experiencia placentera o satisfactoria. La felicidad es una emoción positiva que merece la pena vivir, pero es un aspecto del bienestar emocional, no su totalidad. Ser feliz es un instante, no un estado duradero.
Una persona puede estar feliz durante un paseo al aire libre y no estar bien. Y al revés: puede estar enfadada en un atasco y estar perfectamente bien en cuanto a su estilo de vida y su estado general. Los momentos de felicidad son buenos, pero por sí solos no equivalen a una reducción del estrés mental ni a un estado continuo y duradero de satisfacción y alegría.
La psicología positiva parte precisamente de ahí. Estudia qué favorece la felicidad y desarrolla los aspectos buenos de la vida, poniendo el acento en los acontecimientos que cultivan emociones positivas como la felicidad, la alegría, la inspiración y el amor, y destacando estados y rasgos positivos como la compasión, la resiliencia y la gratitud. Estar bien, como demuestra esta disciplina, es mucho más que sentir la emoción de la felicidad.
Por qué importa el bienestar psicológico
El bienestar psicológico es un elemento esencial para cultivar un estado de bienestar cotidiano. Alguien puede entrenar y comer bien todos los días y no estar bien en lo que se refiere a su diálogo interno y a su mentalidad. Cuando esos aspectos se resienten, la persona puede experimentar emociones negativas, conductas autodestructivas o dificultades de salud mental a más largo plazo, como la depresión y la ansiedad.
Por esas razones, el bienestar psicológico merece el mismo rango que las conductas de bienestar físico: entrenar, alimentarse y dormir bien. El psicólogo Rick Hanson sostiene que las personas pueden reconfigurar sus pensamientos y creencias sobre la experiencia cotidiana para poner el acento en lo positivo y cultivar la felicidad, la confianza en sí mismas y bastante más.
Hanson defiende que se puede aprovechar la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del sistema nervioso de modificar su respuesta con el tiempo, para asimilar lo bueno. Ese proceso mejora la resiliencia, el bienestar emocional y las sensaciones de felicidad y satisfacción. Dicho de otro modo: el bienestar psicológico se trabaja, y ese trabajo refuerza y sostiene el bienestar general.
Las seis dimensiones sobre el plano
Para un gestor, el modelo de seis dimensiones no es una abstracción. Es una lista de comprobación para el espacio que está a punto de equipar.
| Dimensión | Cómo se traduce en la instalación |
|---|---|
| Emocional | Zonas tranquilas y áreas de recuperación donde el socio pueda descomprimir en lugar de rendir |
| Social | Espacio para clases colectivas, zona funcional abierta y asientos que inviten a quedarse tras la sesión |
| Física | Cardio y musculación dimensionados para la afluencia real del centro, no para una exposición |
| Intelectual | Señalización legible y personal que explique las máquinas en lugar de vigilarlas |
| Profesional | Horarios y circuitos compatibles con los turnos de trabajo y con las agendas de empresa |
| Espiritual | Sitio para estirar y respirar, y una sauna o un baño de hielo lejos del ruido y de los espejos |
Dos de esas líneas son decisiones de equipamiento en sentido estricto. Un rincón de recuperación construido con equipamiento wellness profesional da un lugar físico a la dimensión emocional, y una sauna o un baño turco o un baño de hielo convierten la dimensión espiritual en una sala concreta del plano.
Cómo distinguir una cosa de la otra
Distinguir sentirse feliz de sentirse bien no siempre es sencillo. El primer paso consiste en separar las palabras que describen emociones temporales, como la felicidad o la tristeza, de los estados duraderos de calidad de vida y bienestar.
Después, para tomar conciencia de la diferencia conviene prestar atención a lo que se vive en cada momento y a la situación que ha provocado la emoción positiva. Observe si esa situación es temporal. Fíjese en si la emoción se atenúa, aunque sea un poco, a medida que cambia el contexto.
Y observe cómo se siente cuando la situación ya no se produce. Pregúntese si sigue sintiendo satisfacción y alegría en las experiencias sencillas del día a día. Ese ejercicio de atención, saber qué emociones pasan y qué estados permanecen, ayuda a identificar y a separar la sensación de felicidad de la sensación de bienestar.
Preguntas frecuentes
¿Sirve la felicidad como indicador de satisfacción del socio?
Por sí sola, no. Un socio puede declararse feliz tras una buena sesión y darse de baja tres meses después. Lo que aparece en las cifras de retención es el bienestar duradero, construido sobre las seis dimensiones.
¿En qué se diferencia el bienestar psicológico de la salud mental?
El bienestar psicológico describe la calidad del diálogo interno, la mentalidad y la satisfacción cotidiana. Descuidado durante mucho tiempo puede contribuir a dificultades de salud mental, pero no son lo mismo: el gestor de una instalación responde de lo primero, no de lo segundo.
¿Qué puede hacer realmente un gestor?
Diseñar para más de una dimensión a la vez. Una sala que solo permite entrenar duro atiende la dimensión física e ignora las otras cinco. Añadir recuperación, espacio social y zonas tranquilas cuesta metros cuadrados, y suele ser la inversión en retención más barata que existe.
Resumen
La felicidad es una emoción positiva que merece la pena vivir, pero no basta por sí sola. Cultivar un estilo de vida rico en las seis dimensiones del bienestar es lo que crea el estado duradero que mejora las experiencias positivas de la vida. Para una instalación, eso significa especificar recuperación y espacio social además de material de entrenamiento.
Light In Fitness equipa gimnasios, hoteles, clubes, ayuntamientos y centros de rehabilitación desde 2013. Indíquenos la superficie, el público y los horarios de apertura y construimos la distribución y la lista de equipamiento desde ahí: solicitar presupuesto.
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